 | La curiosidad sexual en los niños |
Aldo J. Barbero, Psicólogo Clínico.
- Desde que iniciamos la vida,
los seres humanos sentimos deseos de conocer.
- El niño y la niña
en edad preescolar normalmente tocan sus genitales y, también
pueden querer tocar a alguien más. Sienten interés por conocerse y
conocer las diferencias entre un sexo y otro: por qué no son iguales
los niños y las niñas, los papás y las mamás.
- Algunos padres y madres de
familia suelen preocuparse ante ciertas preguntas y conductas infantiles
de sus hijos que –según ellos– son anticipaciones de la conducta
adulta y hasta signos de perversidad. Tales preocupaciones son
infundadas: que un niño de preescolar se toque el pene y disfrute al
conseguir el efecto de la erección es natural: el pequeño está descubriendo
su cuerpo y aprendiendo que la estimulación provoca el reflejo natural
de la erección. Es un error suponer que tales manifestaciones significan
“precocidad sexual”, que el niño esté enfermo o sea “un
pervertido”: está en una etapa normal del desarrollo. Reprimir
violentamente a un niño porque se toca los genitales es un equivocación
muy seria: hace que el niño desarrolle miedo a sus mayores, vergüenza
y culpa hacia su propio cuerpo y, como consecuencia de ello, que adopte
la peligrosa actitud de hacer a escondidas lo que le produce placer.
Entender que esos actos son manifestaciones naturales que requieren
ser encauzadas -no reprimidas- coloca a los padres en la oportunidad
de consolidar un clima de confianza con sus hijos. Una confianza que
es indispensable para ayudarlos y prevenirlos. Y otro tanto ocurre con
las niñas. Ese interés por explorar su cuerpo es natural. Son conductas
propias de la primera infancia.
Para leer más de este artículo puedes hacer click en la curiosidad sexual en los niños.
- Alrededor de los 5 años,
la curiosidad de muchos niños empieza a canalizarse a través de distintos
juegos -como jugar “al papá y a la mamá” o “al doctor”-
que sirven para que unos a otros se conozcan y ensayen los papeles de
los adultos. Es normal que se toquen entre ellos; pero habrá que cuidar
que, en esa clase de juegos, los participantes tengan aproximadamente
las mismas edades para evitar posibles abusos o falta de proporción
entre los niveles de desarrollo, ya que generalmente en la etapa preescolar
sólo quieren verse y tocarse. Puede suceder que la parejita esté formada
por dos niñas o dos niños que revisan y tocan sus respectivos cuerpos.
No hay razón para escandalizarse ni suponer que dicha exploración
sea un indicio de anormalidad.
- Admitir que niños y niñas
explorarán de manera natural sus cuerpos para conocerse no significa
de ningún modo que se acepte cualquier juego infantil con tinte sexual.
Es fundamental estar alerta, vigilar que nunca niños mayores intervengan,
organicen o pretendan obligar a los menores a hacer lo que los más
grandes quieran, y mucho menos que un adulto o un adolescente participe
en estos juegos. Es ahí en donde puede haber peligro, no en la
propia exploración voluntaria y lúdica, sino cuando intervienen
factores como regalos, amenazas o trueques. En la propia casa puede
haber un extraño o un miembro de la familia que presione, amenace o
chantajee al niño o a la niña para que “juegue”. Eso no es un
juego, eso no es una exploración natural, sino un abuso sexual que
debe ser evitado. Hay que estar atentos, escuchar y juzgar con mucho
cuidado lo que los menores dicen, y brindarles apoyo.
- Debemos cuidar que la
curiosidad infantil quede correctamente saciada, por lo que
no convienen los discursos interminables ante cualquier pregunta que
es posible responder con una simple frase. Tampoco conviene un lacónico
“no” o “sí”, cuando hagan falta ejemplos y un poco de esfuerzo
de parte de nosotros para volver comprensibles nuestras contestaciones.
Debe haber un trato natural, razonado y lógico; las buenas respuestas
son verdaderas, lógicas, claras y breves. Tampoco es bueno darles el
conocimiento en papilla: una versión extremadamente simple que no contenga
ninguna información; el trabajo de masticarlo y digerirlo es precisamente
lo que conduce a la nutrición intelectual. A veces sucede que aunque
la respuesta sea verdadera, lógica, clara, breve y oportuna,
niños y niñas insisten y vuelven a preguntar. No deberá mostrarse
impaciencia o fastidio, pues así como preguntar y volver a preguntar
es parte natural de esa época de la vida, el papel de los mayores es
el de responder y volver a responder a las inquietudes de los niños.
Preguntas y situaciones difíciles
¿Cómo enfrentar el tema de la
homosexualidad?
Si un niño se disfraza de mujer embarazada, para imitar a la
mamá, se debe aprovechar la ocasión para dejar muy en claro cuál
es el papel de cada uno en la producción humana, y que los hombres
no pueden anidar un bebé en su abdomen porque no disponen de útero,
órgano que sólo tienen las mujeres.
¿Qué hacer si el niño pide ropa de mujer para vestirse?
Si lo hace una o dos veces, pasa. Se le debe explicar que estas
son conductas de mujeres. Si ocurre a menudo es una voz de alerta, sobre
todo si el niño tiene entre cinco y seis años. El pediatra tiene que
estar atento a estas situaciones y educar.
¿Dormir con los padres?
Entre otras cosas, se recomienda sacar temprano -alrededor de los
60 días- a la cuna del dormitorio de los padres, porque entonces retoman
su actividad sexual.
¿Evitar la desnudez?
Desvestirse para despejar la curiosidad de los niños no es lo apropiado,
pero si ocurre naturalmente, o las situaciones son cotidianas dentro
del núcleo familiar, no hay ningún inconveniente. Si un niño le pregunta
a la mamá "me puedo bañar contigo", no se le puede responder,
"sí, pero espera que me ponga el traje de baño".
¿La Masturbación en niños?
Estos movimientos son
frecuentes en todo niño y niña y no es expresión de perversión alguna
ni de enfermedad mental, ni de epilepsia sino simplemente es expresión
de lógica búsqueda de satisfacción y autoconocimiento corporal. Además
de esta causa que es la más frecuente pueden detectarse otras que justifiquen
la presencia de movimientos masturbatorios y relacionadas con otros
factores como lo son:
- Expresión de inseguridad
o preocupación
- La expresión de ciertas enfermedades
orgánicas que producen irritación local como la vulvovaginitis,
la balanitis (inflamación de la cabeza del glande), el prurito por parásitos, eczemas,
etc.
- Puede presentarse en forma
exagerada en niños que padecieron abuso sexual.
- También por imitación de
otros niños (esto en caso de niños más grandes en edad).
La masturbación se lleva a cabo sin
tapujos en los niños pequeños a menos que sea regañado por sus padres
siendo desde ese momento una práctica en secreto.
¿Qué hacer ante la Masturbación?
-Ante todo tener en cuenta que es
un proceso normal en los niños.
-No regañar ni reprimir la actividad ya que lo único que logrará
será exacerbar el cuadro.
-No atemorizarlo ni intentar pescarlo "in fraganti".
-Eliminar las causas orgánicas si las hay (vulvovaginitis, eczemas,
balanitis, etc.)
-Fomentar la seguridad y confianza en el niño.
-No llevar a una situación escandalosa ya que puede llevar a la exagerada
repetición del cuadro para "llamar la atención".
-Asuma con naturalidad el episodio
(aunque cueste) y antes de retar o amenazar al niño busque en usted
que es lo que genera tanta preocupación en algo que muy probablemente
sea normal.
¿Encuentro con la pornografía?
Nunca reprimir.
Lo importante es abrir espacios para preguntarles qué sintieron cuando
vieron eso, qué inquietudes les quedan y llegar a acuerdos con ellos.
Nunca se debe reprimir ni castigar porque eso incentiva más a los niños
por la curiosidad, sobre todo a los más grandes (entre 11 y 15 años).
Otra regla de oro, según los especialistas, es que los padres sean
coherentes entre lo que dicen y hacen. Por ello, si prohíben a sus
hijos ver o escuchar ese tipo de información tampoco deben verla u
oírla. De lo contrario, estarían dando un doble mensaje. Además,
los niños aprenden con el ejemplo
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