 | Niños índigo: el peligro de una etiqueta. |
El término "niño índigo" es usado frecuentemente por el movimiento de Nueva Era para referirse a niños que tendrían atributos para-normales. El concepto del "niño índigo" fue introducido en el libro de Lee Carroll y Jan Tober llamado "The Indigo Children: The new kids have arrived". Carroll insiste en su libro que esta nueva definición vino gracias a conversaciones con una "entidad espiritual" llamada Kryon.
El adjetivo "índigo" se un convertido en una clasificación seudo - clínica que está siendo ampliamente usada para describir a todo tipo de niños. Pero.. ¿que hay detrás de esto? ¿existen o no los niños índigos? ¿hay ciencia o no detrás de esta clasificación? En el siguiente artículo, tratamos de brindar un poco más de información a padres de familia sobre lo que verdaderamente está detrás de este término.
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Se dice que los niños que tienen el alba de color índigo son miembros de una generación superior que ha llegado a salvar el mundo de la "infelicidad de la tierra". Para cumplir con el dicho objetivo estos niños gozan de un enorme potencial intelectual, fina intuición, problemas de aceptación de la autoridad, gran madurez espiritual, rebeldía, empatía, etc. y otras aptitudes paranormales como la telepatía y el poder de sanación.
Partiendo de esto, se afirma que se hace muy importante que los padres de familia estén atentos de las señales para brindarle a sus hijos una educación de otro tipo como respuesta a las enormes oportunidades que el niño índigo tiene. Según "expertos en niños índigos" estos no responden bien ante la imposición, la manipulación, la disciplina a través de la culpa, la rutina y repetición, la mentira y la injusticia y es por esto, que muchos de ellos pueden llegar a ser el dolor de cabeza de algunos padres o convertirse en los rebeldes de la clase.
También que tienen poderes supra-naturales como telekinesia, clarividencia y sanaciones mágicas. De igual forma afirman que estos niños tienen un patrón de comportamiento similar entre ellos:
* Llegan al mundo sintiéndose reyes, y a menudo se comportan como tales.
* Tienen la sensación de merecer estar donde están, y se sorprenden cuando los demás no la comparten.
* No tienen problemas de valoración personal, a menudo les dicen a sus padres quiénes son.
* Les cuesta aceptar la autoridad que no ofrece explicación ni alternativa.
* Se niegan a hacer ciertas cosas, como por ejemplo esperar en una fila.
* Se sienten frustrados con los sistemas ritualistas que no requieren un pensamiento creativo.
* A menudo encuentran formas mejores de hacer las cosas, tanto en la casa como en la escuela.
* Parecen ser antisociales, a menos que se encuentren con personas como ellos.
* No reaccionan ante la disciplina de la culpa.
* No son tímidos para manifestar sus necesidades.
Cabe notar que ningún estudio científico ha validado tales atributos o la existencia misma de los "niños índigo", y la opinión generalizada en la psiquiatría es que la etiqueta de "niño índigo" proviene de los deseos paternales de transformar problemas de conducta infantiles más o menos graves en virtudes, más que de una realidad objetiva cualquiera.
En comienzo, la clasificación de un niño como "índigo" parece suficientemente inofensiva y generalmente no pasa de ser irritante para los que trabajamos en psicopedagogía y psicología infantil. El problema últimamente es que, como lo pone de manera magistral Ricardo Babarro en su columna "Niños Índigo: ¿realidad o ficción?" "...contra toda sensatez, esta idea está despertando entusiasmo en ciertos círculos de la psicopedagogía. Grupos cada vez mayores de educadores y sicólogos infantiles se han plegado a este tipo de ideas, sin sentarse a analizar si se trata de un fenómeno científicamente comprobable, de una nueva creencia dentro del mundo de lo paranormal y espiritual, o si simplemente es un negocio más, basado en la necesidad de creer que somos especiales y en la explotación del orgullo de los padres para con sus hijos."
Lastimosamente ciertos calificativos que acompañan a esta teoría, como es el caso de: raza superior, predestinación, libertad absoluta, irreverencia, entre otros, no fortalecen en realidad a la autoestima del niño sino más bien llegan a generar frustración y enajenación.
Padre de familia: No se necesita creer en un disparate como la teoría de niños índigo para saber lo que todos ya conocemos: Nuestros hijos son seres maravillosos. Tienen un potencial enorme. Y si... van a responder mal contra los arbritarios y la disciplina de la culpa... no porque sean seres índigos: lo harán porque son seres humanos.
No se puede permitir que a un niño se lo reduzca a la categoría de un pequeño reactor químico cerebral y que se expliquen todos los problemas de comportamiento en base de supuestos "desbalances químicos" internos (en eso estamos de acuerdo con lo "expertos en niños índigos"). Pero tampoco se debe permitir que a los niños se les clasifique con otra etiqueta que genera expectativas completamente irreales en los padres y cierta "autorización" de los niños para sentirse superiores al resto del mundo.
Los niños índigos no son otra especie de humano. Son niños. Y esa clasificación por sí sola ya les da el valor que necesitan y merecen: seres humanos con el alma pura que tienen el potencial y cargan nuestras esperanzas de hacer del futuro un mejor lugar. ¿Qué importa de qué color supuestamente tienen el "aura"?
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