 | ¡Mi hijo muerde! |
Cuando los niños aterrorizan con su dientes. ¿qué hacer?
"Maria Flores" es una madre de dos niños, no tuvo dificultades con su hijo mayor, José, de 4 años; nunca intentó usar su dentadura como un arma natural. Por otro ladro, Gabriel, de 2 añitos, tiene la horrible manía de morder constantemente a su hermano y a prácticamente todos los niños que se le cruzan en el camino.
La mayoría de los niños muerden cuando nacen sus dientes. En este punto es esencial que los padres de familia sean muy diligentes en el momento de enseñar a su hijo a convertir este instinto antes de que se convierta en un pequeño "hannibal lecter". El siguiente artículo te dará guía en cómo podrías resolver esto.
"Daniel mordía bastante cuando le estaban saliendo los dientes" dice su madre. "Cuando estaba justo en el punto de que le saliera un diente, el se inclinaba más a morder. También era bastante común para Daniel morder justo cuando comenzó a aprender a hablar, por la frustación de no lograr comunicarse. Cuando un niño le quitaba un juguete, el sentía frustación por no poder expresar su molestia al respecto, y en consecuencia, iba donde el otro niño y lo mordía".
Manejando los niños que muerden
Es importante que los padres de niños que muerden se mantengan muy cerca, a distancia de un brazo, de sus hijos cuando estén en actividades con otros niños. Uno de los mayores errores que se cometen cuando un niño muerde a otro (aunque parezca extraño) es obligar al primero a disculparse. Obligar a un niño a pedir perdón por algo de lo que no se arrepiente nunca es una buena idea. Pero los padres SI pueden enseñar a su hijo(a) a sentir empatía, haciendo notar al niño como le dolió al otro, el inclusive haciendo que el "mordelón" asista en "curar" al mordido con su "ayayay".
Los niños que tienen entre 12 y 18 meses de edad deben ser observados si comienzan a desarrollar el hábito de morder por su frustación. Este comportamiento ya no debe existir para el momento en que el niño sobrepasa los 18 meses de edad.
Los padres aveces extienden el problema al armar un escándalo por la mordida. La prioridad número 1 de los padres es intervenir antes que la mordida ocurra. Una vez que el niño comienza a morder, la acción por sí sola se comienza a reenforzar, por lo que instintivamente para el niño, se siente bien morder. Además, el niño es consciente que con toda probabilidad obtendrá una reacción "teatral" de los padres y adultos, lo que disfruta mucho.
Rompiendo el mal hábito
Los niños de corta edad no tienen el auto-control y la habilidad de verbalizar sus pensamientos, así que corresponde a sus padres el guiarlos. La furia y otras respuestas emocionales por parte de los adultos no ayudarán a remediar la situación.
Cuando tu hijo(a) muerda a otro niño responda calmadamente. Fije su atención en el niño mordido, no en el suyo. Consiga hielo, crema y déle mucha atención al niño mordido. Haga que su hijo le ponga atención al niño también. NUNCA permite que el acto de morder le entregue más atención al que muerde que al mordido. Luego del episodio hágale notar a su hijo(a) que el otro niño está muy triste porque él le hizo doler.
No devuelva la mordida.
Algunos padres se preguntan si es buena idea devolver la mordida para desincentivar ese comportamiento en el niño. Esto generalmente no funciona y valida el comportamiento como una forma de desahogar la frustación.
Hay que entender que el niño está teniendo que lidiar con muchos impulsos. Los padres necesitan ser especialmente pacientes en esta edad ya que los niños son naturalmente curiosos e impulsivos. Los padres no desean que sus hijos internalizen miedos, culpas y resentimiento.
La clave es proveer a el niño métodos más válidos para desahogar su agresión. Esto puede ser más difícil mientras no hayan desarrollado lenguaje verbal. Puede decirse algo al niño como "Entiendo que estés molesto pero NO puedes hacerle esto a un amigo." El hecho de estar molesto como tal no es lo que debe ser castigado. Es la manera de expresar el enojo lo que está en cuestión.
¿Que pasa si es mi hijo el que está siendo mordido constantemente?
Al niño víctima se le debe enseñar a expresar su rechazo a esa acción de manera clara. Se le puede enseñar a un niño su legítimo derecho a la defensa. Una defensa apropiada podría ser enseñarle al niño a mantener alejado físicamente a otro niño que quiere morderlo.
La clave en este es minimizar la atención que el niño agresor recibe en respuesta a su ataque y focalizar la atención al niño mordido. Con el tiempo y un poco de paciencia, el agresor entenderá que morder no es la mejor manera de obtener atención.
Tag: rabietas
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